22 agosto 2009

A ORILLAS DEL GUADALQUIVIR

Como algunos años atrás, este pasado fin de semana participé en el concurso de pintura rápida de Sanlúcar de Barrameda. Esta vez la cosa iba a ser diferente, en otras ocasiones pasé horas y horas al sol pintando, esforzándome por hacer un cuadro realista, con detalles. Pero ya no estaba dispuesta a eso, esta vez lo que quería era divertirme y hacer algo bien distinto a todo lo que he pintado años atrás. Es más que evidente que en este tipo de concursos, los ganadores saben antes de coger el caballete que acabará el día con un cheque en sus manos. Por no decir que año tras año se viene sucediendo que las bases del concurso (este de Sánlucar en cuestión) son sólo montones de frases que alguien redacta para que el jurado se lo pase a la torera. Sin ir más lejos, los formatos de los lienzos tienen que tener determinadas medidas, pero parece ser que el jurado ha hecho la vista gorda y los 3 ganadores de este año en la categoria de adultos han incumplido esta norma. Tengo que decir también, que está totalmente prohibido tomar como referencia fotografías u otro tipo de recursos que no sean pintar del natural, sin embargo, el primer premio ha sido el resultado de una buena foto tomada, curiosamente por el autor mientras yo hacía mi obra a pie de playa. Hasta en dos ocasiones se desplazó el susodicho a la playa, porque al parecer con un primer intento no le bastó.

Hablando de mi obra, es el resultado de una liberación, el concurso exige que se pinté el río y sus orillas y yo tal cual caballete en mano, me acerqué a la playa de Bonanza y di rienda suelta a la imaginación y a la creatividad. El río Guadalquivir lo reflejo a través del azul, los ocres para la arena y algunas otras improvisaciones mediante puntos y manchas. No me olvidé del Coto de Doñana, imposible no reflejarlo teniéndolo frente a mis ojos. Tomé como idea un poema de Antonio Machado sobre el Guadalquivir y la vida de este desde que nace en Cazorla hasta que desemboca en el Océano infinito en aguas de Sanlúcar de Barrameda. Y para finalizar plasmé una silueta del poeta en el lienzo, para que estuviera presente en mi obra junto al río que le sirvió de inspiración para escribir ese bonito poema.

Ahora no me corresponde a mi decir si la obra está mejor o peor, eso lo dejo a criterio de cada uno. Pero lo que si es cierto es que ha sido el año que más me he divertido, no me importó acabar manchada toda de pintura, ni pasar calor, nada de eso importaba, lo más bonito fué dejar paso a mi creatividad.

2 comentarios:

C.Barrero dijo...

Muy bien. En la creación la libertad es lo primero. Felicidades.

JUAN dijo...

¡Pues te ha salido precioso!
Hubo un programa de televisión donde el pintor, un hombre en silla de ruedas, daba clases de pintura y en cada programa pintaba un cuadro.
Yo me quedaba pasmado viendo sus rápidas pincelas y la calidad de la obra terminada.¡Ni en dos meses lograría yo pintar un lienzo con esos resultados!

Me alegro de que te lo pasaras tan bien, y te felicito por tu arte.
Los concursos está amañados casi todos.No te desanimes.
Un beso.